Cuatro disparadores
Conversación creada, conversación actualizada, conversación reabierta y mensaje creado. Con esos cuatro se cubre todo el ciclo de una atención.
El eventoReglas que asignan, etiquetan y responden sin que nadie mire. Macros que resuelven un caso completo en un clic. Y una IA que contesta lo simple y le sugiere al agente lo demás, con el historial del cliente delante.
Una regla se arma en tres bloques: qué la dispara, qué condiciones tienen que cumplirse y qué hace Waya. Se combinan con Y y con O, y corren sobre cada mensaje que entra sin que nadie las supervise.
Conversación creada, conversación actualizada, conversación reabierta y mensaje creado. Con esos cuatro se cubre todo el ciclo de una atención.
El eventoCanal, equipo, agente, etiqueta, país, idioma del navegador, página de origen, campaña y cualquier atributo propio que hayas creado.
El filtroAsignar a agente o equipo, etiquetar, responder, adjuntar, silenciar, posponer, resolver, avisar al equipo por correo, enviar la transcripción y disparar un webhook.
El resultadoUna macro encadena lo que un agente haría a mano: responder con la plantilla correcta, etiquetar, asignar al área y cerrar. Las respuestas guardadas se llaman escribiendo una barra y el nombre, sin salir del cuadro de texto.
La IA de Waya trabaja en dos frentes. De cara al cliente responde las preguntas que ya están resueltas en tu centro de ayuda y en conversaciones anteriores. De cara al agente redacta, mejora, traduce y busca el dato que hace falta, sin salir de la conversación.
Se entrena con tu centro de ayuda, tus conversaciones pasadas y las preguntas frecuentes que tú apruebes. Contesta primero, y cuando el caso lo pide se lo pasa a una persona con el contexto ya armado.
Atiende antes que nadieRedacta la respuesta a partir del hilo, mejora un borrador escrito a las apuradas, lo traduce y busca el artículo que resuelve el caso. El agente decide si lo usa.
Sugiere, no envíaEncuentra lo que los clientes preguntan y tu centro de ayuda todavía no responde, y te lo propone como artículo nuevo. La base de conocimiento crece con lo que de verdad se pregunta.
Detecta los huecosGuarda lo que importa de cada cliente entre una conversación y otra: preferencias, problemas que se repiten, condiciones acordadas. La siguiente respuesta ya lo sabe.
No empieza de ceroNo inventa la política de devoluciones: la lee de tu centro de ayuda, de los PDF que le cargues y de las páginas de tu propio sitio que le indiques.
Defines cuánto puede tardar la primera respuesta, cada respuesta siguiente y la resolución completa. Waya marca las conversaciones que se están acercando al límite antes de que se pasen, y deja el registro de las que se pasaron.
Sirve para lo que se contrató por escrito: cuentas corporativas, clientes con contrato de soporte y equipos que reportan a un jefe que pide números.
Tres formas de salir a buscar la conversación en vez de esperarla: el visitante que lleva rato mirando tus precios, el cliente al que hay que avisarle algo por WhatsApp, y el aviso corto que tiene que llegar aunque no haya datos.
Se dispara según lo que hace el visitante: treinta segundos en la página de precios, una vuelta por el carrito, la segunda visita del mes. Se elige la URL, incluso con comodines, y si es alguien nuevo o que ya vino.
Automática y continuaUsa plantillas aprobadas por Meta, con los campos que cambian en cada mensaje. Eliges a quién le llega filtrando por etiqueta o por segmento de contactos.
Un envío puntualPara lo que tiene que llegar sí o sí: un corte de servicio, una cita de mañana, un vencimiento. Con contador de caracteres y de destinatarios antes de enviar.
Un envío puntualCada bandeja tiene su propio horario, día por día. Cuando llega un mensaje fuera de ese rango, Waya contesta lo que tú dejaste escrito, y el reloj del acuerdo de tiempo no corre hasta que el equipo vuelve.
En la demo revisamos tus conversaciones de una semana y te decimos cuáles tres reglas conviene armar primero.