
Se te venció el certificado digital: qué pasa con las facturas que ya emitiste
La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.
Cada «¿me reenvías la factura?» es un correo que alguien tiene que atender. Se puede quitar entero.

Es una de esas tareas invisibles que consumen más de lo que parece: reenviar comprobantes. Nunca es urgente, siempre interrumpe.
Cinco peticiones al día, tres minutos cada una entre buscarla y mandarla: quince minutos diarios, más de una hora a la semana. En un año, semanas enteras de trabajo administrativo.
Una página donde el cliente introduce los datos de su comprobante y se descarga el PDF y el XML. Sin cuenta, sin llamar, a la hora que sea.
Es la primera que hace todo el mundo: «¿cualquiera puede ver mis facturas?». No: hay que conocer los datos concretos del comprobante —serie, número y algún dato del receptor— para recuperarlo. No se puede listar ni explorar.
Al contador no le sirve el PDF: necesita el XML, que es el documento con validez. Ofrecer solo el PDF garantiza que la petición vuelva.
En un enlace visible desde tu web y, sobre todo, en el propio correo de envío del comprobante. Ahí es donde el cliente lo va a buscar seis meses después.

La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.

Antes había que ir presencialmente con los papeles. Hoy el trámite es por videollamada y firma electrónica. Esto es lo que pasa en cada paso.

La diferencia no está solo en el precio. Está en cuántas veces al año vas a parar la facturación para hacer un trámite.