
Se te venció el certificado digital: qué pasa con las facturas que ya emitiste
La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.
El producto es la parte fácil. Lo difícil es el soporte de enero y las resoluciones que salen sin avisar.

Vender facturación electrónica parece un negocio recurrente cómodo: cuota mensual, poco churn, mercado obligado por ley. Es cierto, y hay tres cosas que conviene saber antes.
Enero y julio concentran las dudas: cierres, cambios de régimen, series nuevas. Si tienes cincuenta clientes, esos meses son otro trabajo. Conviene tener escritas las respuestas a las diez preguntas de siempre antes de que lleguen todas juntas.
SUNAT publica y el plazo corre. Si vendes marca blanca, la adaptación es nuestra. Si compraste código fuente, es tuya, y ese es el coste oculto que no aparece en la comparativa de precios.
Compra no tener problemas con SUNAT. Es una diferencia de fondo: no le interesan las funciones, le interesa dormir tranquilo. Quien vende funciones compite por precio; quien vende tranquilidad, no.
No es cuántos clientes captas: es cuántos siguen al año. Un negocio de facturación con buena retención se sostiene solo a partir del segundo año. Con mala retención, no se sostiene nunca.

La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.

Antes había que ir presencialmente con los papeles. Hoy el trámite es por videollamada y firma electrónica. Esto es lo que pasa en cada paso.

La diferencia no está solo en el precio. Está en cuántas veces al año vas a parar la facturación para hacer un trámite.