
Se te venció el certificado digital: qué pasa con las facturas que ya emitiste
La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.
Con marca blanca vendes desde mañana. Con código fuente controlas el producto. Cuál conviene según a dónde quieras llegar.

Es la pregunta que más nos hacen quienes quieren montar un negocio de facturación, y la respuesta correcta depende de algo que rara vez se plantea: qué quieres ser dentro de cinco años.
Vendes bajo tu marca sobre nuestra infraestructura. Empiezas mañana, sin equipo técnico, y el mantenimiento no es tuyo.
El límite: el producto evoluciona a nuestro ritmo. Si tu cliente pide algo que no existe, no puedes hacerlo tú.
El sistema es tuyo, en tu servidor, con empresas ilimitadas. Puedes modificarlo, integrarlo con lo que quieras y venderlo como producto propio.
El coste: necesitas a alguien que lo mantenga. Las normas cambian, y cuando SUNAT publica una resolución, adaptarse es tu trabajo.
¿Tienes o vas a tener un desarrollador?
Si la respuesta es no, el código fuente es un activo que no puedes usar. Si es sí, la marca blanca acabará quedándose corta.
Empezar en marca blanca, validar que hay mercado y que sabes venderlo, y pasar a código fuente cuando el volumen lo justifique. Es más lento sobre el papel y más rápido en la práctica, porque evita comprar un producto para clientes que aún no tienes.
El código fuente parece caro comparado con una cuota mensual. Deja de parecerlo al dividirlo entre los años que lo vas a explotar. Pero solo si de verdad lo explotas.

La pregunta que más nos llega. Las facturas emitidas antes del vencimiento siguen siendo válidas; el problema es lo que viene después.

Antes había que ir presencialmente con los papeles. Hoy el trámite es por videollamada y firma electrónica. Esto es lo que pasa en cada paso.

La diferencia no está solo en el precio. Está en cuántas veces al año vas a parar la facturación para hacer un trámite.