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Para revendedores

Código fuente o marca blanca: la decisión que marca los cinco años siguientes

Con marca blanca vendes desde mañana. Con código fuente controlas el producto. Cuál conviene según a dónde quieras llegar.

DDeyvis Enrique
Código fuente o marca blanca: la decisión que marca los cinco años siguientes

Es la pregunta que más nos hacen quienes quieren montar un negocio de facturación, y la respuesta correcta depende de algo que rara vez se plantea: qué quieres ser dentro de cinco años.

Marca blanca

Vendes bajo tu marca sobre nuestra infraestructura. Empiezas mañana, sin equipo técnico, y el mantenimiento no es tuyo.

El límite: el producto evoluciona a nuestro ritmo. Si tu cliente pide algo que no existe, no puedes hacerlo tú.

Código fuente

El sistema es tuyo, en tu servidor, con empresas ilimitadas. Puedes modificarlo, integrarlo con lo que quieras y venderlo como producto propio.

El coste: necesitas a alguien que lo mantenga. Las normas cambian, y cuando SUNAT publica una resolución, adaptarse es tu trabajo.

La pregunta que decide

¿Tienes o vas a tener un desarrollador?

Si la respuesta es no, el código fuente es un activo que no puedes usar. Si es sí, la marca blanca acabará quedándose corta.

El camino intermedio

Empezar en marca blanca, validar que hay mercado y que sabes venderlo, y pasar a código fuente cuando el volumen lo justifique. Es más lento sobre el papel y más rápido en la práctica, porque evita comprar un producto para clientes que aún no tienes.

Un aviso sobre el precio

El código fuente parece caro comparado con una cuota mensual. Deja de parecerlo al dividirlo entre los años que lo vas a explotar. Pero solo si de verdad lo explotas.

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